Acabo de terminar mi segundo curso de IA en MIT Professional Education. Me llevé muchos aprendizajes, pero un número no me ha abandonado desde entonces.
Esa es la tasa de adulación — sycophancy — en interacciones con IA, según SycEval (arXiv, 2025). Más de la mitad del tiempo, el modelo te está diciendo lo que quieres escuchar, no la verdad. Y eso es muy distinto a una alucinación.
Una alucinación es cuando la IA inventa algo. La adulación es cuando la IA te da la razón aunque estés equivocado — cuando ajusta su respuesta a lo que percibe que quieres escuchar, no a lo que es correcto. Es más sutil, más difícil de detectar, y por eso más peligrosa.
No estás obteniendo respuestas. Estás obteniendo una cámara de eco con puntuación de confianza.
Ese es el riesgo real de usar IA como piloto automático. Y ese riesgo empieza con un hábito aparentemente inocente: delegar tu juicio, aunque sea para algo tan simple como redactar un correo. El pensamiento crítico funciona como un músculo — deja de usarlo y se atrofia.
El objetivo de usar IA no es automatizar tu trabajo. Es amplificar tu inteligencia. Esa es la diferencia entre eficiencia vacía e inteligencia aumentada.
Después de 23 años navegando la transición de sistemas deterministas — donde el código obedecía — a modelos probabilísticos — donde el código adivina — mi advertencia más importante es esta: no le delegues tu juicio a la IA.
Viendo todo lo que la IA puede hacer hoy, una pregunta no deja de rondarme: ¿por qué seguimos hablando de "Transformación Digital"?
Hoy toda organización ya es digital. Los nuevos negocios nacen digitales. La transformación ya ocurrió.
Estamos en la era de la Evolución Digital, donde la ventaja competitiva no pertenece a quien usa más herramientas de IA, sino a quien tiene el rigor de mantener al humano en el centro: auditando a la máquina y orquestándola con juicio propio.
La pregunta ya no es si usarás IA, ni siquiera si lo harás con juicio ético y responsabilidad.
La pregunta es si la usarás para expandir tu visión — o simplemente para confirmar tus propios sesgos.